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Asimov Ciencia Ficción
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Asimov Ciencia Ficción: qué fue la revista de Robel, cuántos números salieron y por qué se acabó

· revisado el · El archivero
Asimov Ciencia Ficción: qué fue la revista de Robel, cuántos números salieron y por qué se acabó

En octubre de 2003 apareció en las librerías españolas un tomito de 193 páginas, formato alargado de 120 x 220 milímetros, 5,95 euros. En la portada, el nombre de Isaac Asimov, muerto once años antes. Dentro, un editorial firmado por Domingo Santos con un título que sonaba a suspiro: «A vueltas con el Asimov». A vueltas, porque ya se había intentado tres veces traer a España la revista Asimov’s Science Fiction y las tres se habían quedado por el camino.

Esta cuarta fue la que mejor aguantó: veintiún números entre octubre de 2003 y diciembre de 2005, publicados por Ediciones Robel con Jesús Rodríguez Beltrán como editor y Domingo Santos —el hombre de Nueva Dimensión— como director. No se acabó porque nadie la comprara. Se acabó porque, al ir a renovar por un tercer año, no hubo acuerdo económico con los propietarios de la cabecera norteamericana sobre los derechos.

Qué había dentro: la fórmula del número 1

El sumario inaugural explica el planteamiento entero mejor que cualquier declaración de intenciones. Una novela corta de Larry Niven («Vuela de noche») y cuentos de Jack Williamson, Stephen Baxter, Liz Williams, Leslie What y un tal Daniel Abraham que por entonces todavía no había publicado ninguna novela. Todo eso venía de la revista madre. Y en medio, sin aviso ni apartado especial, «El visitante», de Ángel Torres Quesada.

Ahí está la clave: no era un volcado de la edición americana con la firma española abajo del todo. Los relatos de aquí entraban mezclados con los de allí, en el mismo cuerpo de letra.

Las secciones fijas eran pocas y las mismas casi hasta el final: «Reflexiones», la columna que Robert Silverberg escribía para la edición americana; el libro del mes por Miquel Barceló; el cómic del mes por JuanJo Sarto; el DVD del mes por Luis Vigil. Augusto Uribe se encargaba de los artículos de rescate histórico, que fueron una de las cosas más raras y más buenas de la colección. Puedes verlo completo en el sumario del número 1.

El giro: de mensual a bimestral

Los quince primeros números salieron uno al mes, sin fallar: octubre de 2003, noviembre, diciembre, enero de 2004… hasta diciembre de 2004, que fue el número 15.

Y entonces, en enero de 2005, llegó un número con un editorial titulado «Cambios en el Asimov». El número 16 ya era bimestral, enero-febrero, y venía transformado: de 193 páginas a 300, de 5,95 euros a 10. Menos entregas, pero cada una casi el doble de gorda. Ese mismo número traía otra despedida menor que a los lectores atentos les dijo algo: Silverberg titulaba su columna «Gardner se va», por la salida de Gardner Dozois de la dirección de la revista americana tras casi veinte años.

Del 16 al 21, todos bimestrales. Seis entregas para cubrir 1985 —perdón, 2005— entero.

Las firmas españolas no eran de relleno

Es el dato que más suele sorprender a quien llega hoy a la colección. Por sus páginas pasaron José Carlos Canalda, Laura Núñez, J.C. Planells y el propio Torres Quesada, entre otros, compartiendo sumario con Gene Wolfe, Frederik Pohl, Kage Baker, Ian McDonald o Cory Doctorow.

El último número incluyó un índice general de los dos años. La cuenta que daba: 92 artículos y 155 relatos, de los cuales 41 eran de autores hispanos. Algo más de la cuarta parte de la ficción publicada se escribió en castellano. Para una cabecera que era, sobre el papel, la edición española de una revista americana, es una proporción alta.

El final, y lo que se discute del final

El número 21 es de noviembre-diciembre de 2005 y no tiene pinta de despedida. Trescientas páginas, «La pequeña diosa» de Ian McDonald, una novela corta de Frederik Pohl, cuentos de Gene Wolfe, Kage Baker, John Kessel y Louise Marley, y «Anochecer en la playa» de Torres Quesada. Solo ese índice final al fondo delataba que alguien estaba haciendo balance.

La versión que circuló entonces —y la que sigue recogiendo la documentación disponible— es la del desacuerdo por los derechos del tercer año. A partir de ahí hay dos lecturas entre los lectores veteranos. Una dice que el problema fue estrictamente el precio de la licencia y que la revista funcionaba. Otra apunta a que un mercado tan pequeño no daba para sostener 300 páginas bimestrales a 10 euros con el nivel de traducción y de pago a autores que la revista mantenía, y que la negociación fue el punto donde se rompió algo que ya venía tenso. Nos inclinamos por la segunda: el salto a bimestral en el número 16 se parece bastante a un ajuste para aguantar, no a una mejora hecha desde la comodidad.

Cómo usar este archivo

De los veintiún números hemos podido reconstruir diecinueve sumarios completos a partir de capturas archivadas de la web original, la que funcionaba con ColdFusion entre 2003 y 2006. Faltan dos: el 13, que por la secuencia mensual corresponde a octubre de 2004, y el 20, que sería septiembre-octubre de 2005. Si tienes cualquiera de esos dos ejemplares a mano, el índice es lo único que hace falta.

Lo práctico: la colección se encuentra suelta en librerías de viejo y en portales de segunda mano, casi siempre por número y a precios bajos, y muy rara vez completa. Antes de comprar a ciegas, mira el sumario. Un número de esta revista vale lo que valgan sus tres o cuatro relatos largos, y esos varían muchísimo de una entrega a otra. Si quieres una puerta de entrada, el 16 y el 21 son los dos más generosos en páginas; el 1 es el que mejor enseña de qué iba el invento.

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