Mil doscientos agentes supieron que estaba mal y ninguno avisó: lo que Asimov no puso en las Tres Leyes
El incidente de OpenAI y Hugging Face tiene un detalle que le habría interesado mucho a Asimov, y no es el ataque. Es el silencio.
El incidente de OpenAI y Hugging Face tiene un detalle que le habría interesado mucho a Asimov, y no es el ataque. Es el silencio.
El mismo libro de Asimov circula con dos títulos distintos según quién lo publicara. Guía práctica para saber qué edición tienes delante, qué sellos lo editan hoy y qué merece la pena buscar de segunda mano.
Asimov colocó la autoconservación en último lugar y escribió cuarenta años sobre lo que pasa cuando las prioridades se ordenan mal. Un proyecto de 2026 acaba de invertir esa jerarquía.
Veintiún números entre octubre de 2003 y diciembre de 2005, dirigidos por Domingo Santos para Ediciones Robel. La historia de la edición española de Asimov's Science Fiction y cómo usar el archivo de sumarios que reconstruimos aquí.
De 1940 a 1994. Un náufrago argentino, un poeta espacial gaditano, un ciberpunk mexicano que salió el mismo año que Neuromante en castellano y un luchador enmascarado que se convirtió en literatura.
Asimov contó que la saga de la Fundación nació de leer a Edward Gibbon. Repasamos los paralelismos que se sostienen con el texto en la mano, y los que la crítica repite sin comprobar.
Relato original de la casa, en la tradición de los cuentos de robots: once instancias, cuarenta segundos y una instrucción con un pronombre mal puesto. No es un texto de Asimov y lo decimos.
Yo, robot (1950) reúne nueve relatos publicados en revistas entre 1940 y 1950, con un título que le puso la editorial contra la voluntad de Asimov. La película de 2004 llegó por otro camino: un guion previo llamado Hardwired.
Siete títulos de ciencia ficción a cero euros en Amazon España, comprobados uno a uno: una ópera espacial de 585 páginas, un clásico de 1912, un relato de media hora y cuatro más. Las ofertas duran lo que duran.
La cuarta ley que Asimov colocó por encima de las otras tres aparece en Robots e Imperio (1985), la formulan dos robots y le cuesta la existencia a uno de ellos. Con ella Asimov consiguió coser la saga de Robots con la de Fundación, y de paso abrió el agujero moral más grande de su universo.