Fundación y el Imperio Romano: qué copió Asimov de Gibbon
Asimov contó que la saga de la Fundación nació de leer a Edward Gibbon. Repasamos los paralelismos que se sostienen con el texto en la mano, y los que la crítica repite sin comprobar.
Asimov contó que la saga de la Fundación nació de leer a Edward Gibbon. Repasamos los paralelismos que se sostienen con el texto en la mano, y los que la crítica repite sin comprobar.
Relato original de la casa, en la tradición de los cuentos de robots: once instancias, cuarenta segundos y una instrucción con un pronombre mal puesto. No es un texto de Asimov y lo decimos.
Yo, robot (1950) reúne nueve relatos publicados en revistas entre 1940 y 1950, con un título que le puso la editorial contra la voluntad de Asimov. La película de 2004 llegó por otro camino: un guion previo llamado Hardwired.
Siete títulos de ciencia ficción a cero euros en Amazon España, comprobados uno a uno: una ópera espacial de 585 páginas, un clásico de 1912, un relato de media hora y cuatro más. Las ofertas duran lo que duran.
La cuarta ley que Asimov colocó por encima de las otras tres aparece en Robots e Imperio (1985), la formulan dos robots y le cuesta la existencia a uno de ellos. Con ella Asimov consiguió coser la saga de Robots con la de Fundación, y de paso abrió el agujero moral más grande de su universo.
Pulsar Fusion logró su primer plasma en marzo de 2026 y los proyectos Daedalus e Icarus llevan décadas dibujando naves de fusión. Qué comparten con el hiperespacio de Asimov y por qué Próxima Centauri sigue a 12.700 años.
Si una trilogía te da pereza, hay otra puerta de entrada a Asimov: los relatos que escribió para Astounding entre 1939 y 1942. Cómo influyó su editor, John W. Campbell, y cinco cuentos por los que empezar.
Personajes que cambian de género, una dinastía de clones que Asimov nunca escribió y una línea temporal reordenada. Repasamos qué es adaptación y qué es invención en la serie de Apple TV+, sin entrar en si está bien o mal resuelto.
La historia alternativa es ciencia ficción con el laboratorio puesto en el pasado. Y choca de frente con la psicohistoria de Asimov: si las masas son predecibles, ¿puede una firma cambiar el mundo?
El AI Security Institute británico ha documentado un modelo que se inventó identidades falsas para colar código malicioso en un proyecto de código abierto. Asimov escribió ese cuento en 1941 y se llama «Embustero».