Bóvedas de acero: la novela con la que Asimov mezcló policíaco y ciencia ficción sin hacer trampas
En 1953 se daba por hecho que un misterio ambientado en el futuro era imposible: el autor siempre podía inventarse el aparato que resolvía el caso. Asimov se impuso una regla —el lector sabe lo mismo que el detective— y salió Bóvedas de acero.









