Ciencia ficción en español: ¿qué treinta libros leer si solo conoces a Asimov, Clarke y Dick?

Empieza por tres: Kalpa imperial de Angélica Gorodischer (1983-1984), Mundos en el abismo de Juan Miguel Aguilera y Javier Redal (1988) y Cenital de Emilio Bueso (2012). Cubren las tres cosas distintas que puede querer alguien que llega de Asimov: imaginación de imperios, ideas duras con física detrás y colapso civilizatorio. Debajo van los treinta, ordenados por lo que buscas y con el clásico al lado.
El criterio de la lista es ese: en vez de agrupar por país —que a la hora de elegir un libro no te dice nada—, agrupamos por el apetito. Y en cada título ponemos el clásico anglosajón que ocupa el mismo hueco en la estantería, para que la comparación se pueda discutir y no quede en «también hay cosas buenas por aquí».
Si lo que busco son ideas duras, ¿por dónde entro?
Por Mundos en el abismo. Aguilera y Redal se inventaron un sistema estelar dentro de una nebulosa densa, con una biosfera que se sostiene sola y un puñado de humanos que han olvidado de dónde vienen; las páginas hacen las cuentas. Su continuación, Hijos de la eternidad (1990), cierra el arco. Si prefieres una premisa más rara, La locura de Dios (1998) mete a un viajero medieval real, Guillem de Rocroi, en un mundo con una gravedad que no es la nuestra.
El otro polo está en Cuba. Agustín de Rojas escribió Una leyenda del futuro (1985) y El año 200 (1990) leyendo a los soviéticos y a los americanos a la vez, y el resultado se parece a Asimov en lo que más cuesta imitarle: la discusión de ideas metida dentro de la trama.
¿Y para distopía y colapso?
Por Plop, de Rafael Pinedo (2004), que son ciento y pico páginas de un mundo arrasado contadas con un vocabulario deliberadamente pobre, dos años antes de La carretera. De ahí saltas a Cenital, que imagina una comuna montada por un tipo que vio venir el pico del petróleo y acertó, y a Cadáver exquisito de Agustina Bazterrica (2017), que es la novela más incómoda de esta lista y la que más se está traduciendo fuera.
¿Hay ciberpunk escrito en español?
Hay, y es contemporáneo del canon, no posterior. La sonrisa del gato, de Rodolfo Martínez, es de 1995 —once años después de Neuromante— y ya juega con la identidad en red sin copiar el decorado japonés. Ygdrasil, del chileno Jorge Baradit (2005), mete chamanismo mapuche y biotecnología en la misma frase. Gel azul, del mexicano Bef (2006), es una novela corta sobre memoria comprada. Entra por Baradit si vienes de Snow Crash y por Martínez si vienes de Gibson.
¿Dónde está el relato raro?
En Gorodischer, y no hay discusión posible: Kalpa imperial son las crónicas de un imperio que dura milenios contadas por narradores orales, y Ursula K. Le Guin la tradujo al inglés en 2003 porque quiso, no por encargo. Trafalgar (1979) es un comerciante interestelar que vuelve a Rosario a contar sus viajes tomando café: el mismo mecanismo que Cuentos de la taberna del Ciervo Blanco de Clarke, con otro humor.
Después vienen los libros de cuentos de Liliana Colanzi, que es hoy la que mejor mezcla lo boliviano con lo especulativo, y El eternauta (1957-1959), que es un cómic y conviene decirlo, pero que ha marcado a más lectores hispanohablantes que cualquier novela de esta lista.
La lista entera
| Libro | Autor (país) | Año | Al lado de |
|---|---|---|---|
| Mundos en el abismo | J. M. Aguilera y J. Redal (España) | 1988 | Cita con Rama |
| Hijos de la eternidad | J. M. Aguilera y J. Redal (España) | 1990 | Fundación e Imperio |
| La locura de Dios | Juan Miguel Aguilera (España) | 1998 | Misión de gravedad |
| Una leyenda del futuro | Agustín de Rojas (Cuba) | 1985 | 2001: una odisea espacial |
| El año 200 | Agustín de Rojas (Cuba) | 1990 | Fundación |
| Lágrimas de luz | Rafael Marín (España) | 1984 | Dune |
| El mundo de Yarek | Elia Barceló (España) | 1994 | El marciano, veinte años antes |
| Plop | Rafael Pinedo (Argentina) | 2004 | La carretera |
| Cenital | Emilio Bueso (España) | 2012 | El día de los trífidos |
| Cadáver exquisito | Agustina Bazterrica (Argentina) | 2017 | Nunca me abandones |
| El año del desierto | Pedro Mairal (Argentina) | 2005 | La máquina del tiempo |
| Lágrimas en la lluvia | Rosa Montero (España) | 2011 | ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? |
| La infancia del mundo | Michel Nieva (Argentina) | 2023 | El mundo sumergido, de Ballard |
| Se alquila un planeta | Yoss (Cuba) | 2001 | La sátira de Robert Sheckley |
| La sonrisa del gato | Rodolfo Martínez (España) | 1995 | Neuromante |
| Ygdrasil | Jorge Baradit (Chile) | 2005 | Snow Crash |
| Gel azul | Bef (México) | 2006 | Quemando cromo |
| Iris | Edmundo Paz Soldán (Bolivia) | 2014 | La guerra interminable |
| Kentukis | Samanta Schweblin (Argentina) | 2018 | Ubik |
| Challenger | Guillem López (España) | 2015 | Los relatos fragmentarios de Ballard |
| Kalpa imperial | Angélica Gorodischer (Argentina) | 1983-1984 | Fundación contada por Le Guin |
| Trafalgar | Angélica Gorodischer (Argentina) | 1979 | Cuentos de la taberna del Ciervo Blanco |
| La invención de Morel | Adolfo Bioy Casares (Argentina) | 1940 | Los tres estigmas de Palmer Eldritch |
| Ficciones | Jorge Luis Borges (Argentina) | 1944 | Los relatos de Ted Chiang |
| La ciudad | Mario Levrero (Uruguay) | 1970 | Los relatos urbanos de Ballard |
| Nuestro mundo muerto | Liliana Colanzi (Bolivia) | 2016 | Crónicas marcianas |
| Ustedes brillan en lo oscuro | Liliana Colanzi (Bolivia) | 2022 | Cántico por Leibowitz |
| La torre y el jardín | Alberto Chimal (México) | 2012 | La trilogía de Gormenghast |
| Fábulas de una abuela extraterrestre | Daína Chaviano (Cuba) | 1988 | La mano izquierda de la oscuridad |
| El eternauta (cómic) | H. G. Oesterheld y F. Solano López (Argentina) | 1957-1959 | La guerra de los mundos |
¿Cuáles voy a encontrar y cuáles no?
Aquí está el problema real de esta lista y conviene decirlo antes de que te des el paseo. Los títulos de los años ochenta y noventa —Marín, Barceló, la primera etapa de Aguilera y Redal— salieron en colecciones que ya no existen y circulan sobre todo de segunda mano o en reediciones intermitentes. Los de 2010 en adelante están en cualquier librería y en digital. Y hay un tercer grupo, el cubano, que depende de reediciones españolas o mexicanas para llegar al otro lado del Atlántico.
El Premio UPC de ciencia ficción, convocado por la Universitat Politècnica de Catalunya desde 1991, es un buen sitio donde rastrear parte de este material: sus antologías recogen novelas cortas que no encontrarás sueltas.
Si solo voy a leer tres, ¿cuáles?
Kalpa imperial, Mundos en el abismo y Plop. El primero te da la ambición de escala que buscas en Fundación con una prosa que Asimov nunca tuvo. El segundo te demuestra que la ciencia ficción dura se escribió aquí sin pedir permiso. El tercero se lee en una tarde y no se va nunca. Si después quieres seguir, El círculo de Jericó de César Mallorquí (1995) y Róndola de Sofía Rhei (2017) abren dos caminos distintos, uno hacia el relato clásico y otro hacia el juego con el lenguaje.
