«El señor de la rueda»: ¿de qué va la novela de Bermúdez Castillo y por qué cuesta tanto encontrarla?

«El señor de la rueda» es una novela de ciencia ficción escrita en español por Gabriel Bermúdez Castillo y publicada en 1980. Parte de una sola idea: una carretera colosal por la que circula, sin detenerse jamás, una civilización completa. Lleva décadas descatalogada, así que hoy se consigue de dos maneras: de segunda mano o en préstamo a través de una biblioteca pública.
Esa es la respuesta corta. La larga tiene que ver con por qué un libro que se cita en casi todas las listas de la ciencia ficción española lleva más de cuarenta años sin una edición que puedas pedir nueva en una librería.
¿Cuál es la idea central del libro?
La Carretera es el mundo. No un decorado por el que se pasa: es el único sitio donde transcurre la vida. Se nace, se trabaja, se hereda y se muere encima de un vehículo en marcha. Parar no figura entre las opciones disponibles, y quien se queda quieto queda fuera de todo lo que existe.
De ahí salen las reglas del mundo. El vehículo es casa, taller, patria y apellido. La posición en la calzada —el carril, el puesto en la fila, la potencia de lo que conduces— funciona como clase social, y se defiende con la misma energía con la que aquí se defiende un piso. Y al fondo está la pregunta que sostiene la novela: si la carretera se acaba en algún punto, si da la vuelta sobre sí misma, quién la construyó y con qué intención.
¿Qué saca el autor de una carretera sin final?
Bermúdez Castillo no usa la premisa como excusa para una aventura al uso. La aprovecha para levantar una sociedad entera y mirarla con sorna: burocracias rodantes, castas que justifican su sitio con argumentos técnicos, leyendas sobre el origen del asfalto, gente que ha dejado de preguntar porque preguntar no sirve de nada mientras haya que seguir conduciendo.
El registro es el de buena parte de la narrativa española de aquellos años: irónico, con un punto picaresco, más atento al absurdo de los rituales sociales que a la ingeniería. Quien busque de dónde sale el combustible o cómo se repara la calzada va a encontrar respuestas de brocha gorda. Quien busque qué le hace a la cabeza de la gente vivir dentro de un sistema del que no se puede salir, encontrará un libro muy trabajado. Entre lectores hay discusión sobre esto: unos sostienen que el planteamiento da para más de lo que finalmente ocurre, y otros responden que la novela nunca quiso resolver su misterio, sino describir a quienes conviven con él.
Los datos de la novela, en corto
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Título | El señor de la rueda |
| Autor | Gabriel Bermúdez Castillo (1934-2022) |
| Primera edición | 1980 |
| Editorial | Acervo (Barcelona), en su colección de ciencia ficción |
| Idioma original | Español: no es una traducción |
| Otro título suyo que se busca igual | Viaje a un planeta Wu-Wei (1976) |
| Estado en catálogo | Descatalogada |
| Edición digital | No consta ninguna en las tiendas habituales |
| Vías de acceso | Mercado de segunda mano y bibliotecas públicas |
¿Por qué se cita siempre entre lo mejor de la ciencia ficción española?
Conviene separar los motivos, porque no todos hablan bien del estado de las cosas.
- Es una novela de gran idea propia. En un momento en que casi todo lo que se leía aquí venía traducido del inglés, esta arranca de un concepto que no le debe nada a nadie.
- La premisa cabe en una frase y no se olvida. Un mundo que consiste en una carretera se recuerda veinte años después de oírlo, lo hayas leído o no.
- Llegó cuando se estaba construyendo una tradición. Los años setenta y ochenta son los de la generación que demostró que aquí también se escribía el género, y este título funciona como argumento de esa defensa.
- Y la escasez ayuda. Un libro que nadie puede comprar es una recomendación difícil de rebatir. Parte de su reputación se apoya en que circula más el título que el texto.
¿Por qué está descatalogada?
No hay misterio. Aquella ciencia ficción se publicó en colecciones baratas, con tiradas cortas y una vida comercial de meses. Cuando los sellos desaparecieron o cambiaron de dueño, los catálogos se quedaron congelados. Reeditar hoy exige negociar otra vez los derechos con el autor o sus herederos, digitalizar y corregir un texto que nunca existió en archivo, y confiar en que la demanda cubra la tirada. Para un título que mueve decenas de ejemplares al año, esas cuentas rara vez salen.
¿Dónde se consigue hoy?
- Comprueba primero qué ediciones existen en la base de datos de La Tercera Fundación, que es la referencia bibliográfica del género en español, y contrástalo con el catálogo de la Biblioteca Nacional de España. Así sabrás si lo que te ofrecen es lo que dice ser.
- Pon una alerta de búsqueda en Iberlibro y en Todocolección. Los ejemplares aparecen y se van en cuestión de días, y el precio depende del estado de la cubierta y de cuántos haya a la venta esa semana: compara los dos portales el mismo día antes de decidir.
- Pide el préstamo interbibliotecario en tu biblioteca pública. Si un ejemplar está en la red de otra comunidad, te lo traen; suele tardar entre una y tres semanas y en la mayoría de redes públicas el trámite no cuesta nada o cuesta poco.
- Pregunta en librerías de viejo con sección de bolsillo y género. Muchas no tienen todo el fondo subido a internet.
¿Qué leer mientras aparece un ejemplar?
- «El mundo invertido» (Inverted World, Christopher Priest, 1974): una ciudad montada sobre raíles que tiene que avanzar sin descanso para no quedarse atrás. Es el pariente más cercano en lengua inglesa y sí se encuentra editado.
- «Mundo Anillo» (Ringworld, Larry Niven, 1970): la otra gran estructura imposible de la década, con la ingeniería en primer plano.
- «La autopista del sur» (Julio Cortázar, 1966, en Todos los fuegos el fuego): un atasco que se convierte en sociedad, en veinte páginas.
Si de verdad lo quieres, el camino práctico es este: alerta puesta en los dos portales de segunda mano, solicitud de préstamo interbibliotecario en marcha esta misma semana, y paciencia de unos meses. Y cuando te llegue el ejemplar de 1980, trátalo bien: de momento no hay recambio.