¿Merece la pena leer Fundación después de la trilogía original?

Merece la pena si quieres saber cómo termina el plan de Seldon y quién lo estaba vigilando desde detrás: las cuatro novelas cierran esa historia y ponen nombre al responsable. No merece la pena si lo que te enganchó fue el mosaico de crisis, saltos de siglos y personajes que duran cincuenta páginas, porque eso desaparece del todo.
Las cuatro son Los límites de la Fundación (Foundation’s Edge, 1982), Fundación y Tierra (Foundation and Earth, 1986), Preludio a la Fundación (Prelude to Foundation, 1988) y Hacia la Fundación (Forward the Foundation, 1993), esta última publicada después de la muerte de Asimov, ocurrida el 6 de abril de 1992. Las dos primeras continúan la trilogía hacia delante; las dos últimas retroceden a la vida de Hari Seldon.
¿Qué aporta cada una de las cuatro novelas?
| Novela | Título original | Año | Qué aporta |
|---|---|---|---|
| Los límites de la Fundación | Foundation’s Edge | 1982 | Golan Trevize sospecha que la Segunda Fundación sigue viva y encuentra algo mayor: Gaia, una conciencia planetaria. Termina con una elección que decide el futuro de la Galaxia. |
| Fundación y Tierra | Foundation and Earth | 1986 | La búsqueda del planeta de origen por los mundos espaciales abandonados. Aquí se une abiertamente la saga con las novelas de robots. |
| Preludio a la Fundación | Prelude to Foundation | 1988 | Seldon con treinta y dos años, recién llegado a Trántor, huyendo por los sectores de la capital mientras la psicohistoria todavía es una idea sin herramientas. |
| Hacia la Fundación | Forward the Foundation | 1993 | Los últimos cuarenta años de Seldon en cinco partes: el Imperio pudriéndose, las muertes que le rodean y el montaje real de las dos Fundaciones. |
¿Cambia algo saber que las escribió por encargo?
Cambia el tono, y conviene saberlo antes de empezar. Los relatos originales salieron en la revista Astounding Science Fiction entre 1942 y 1950, con John W. Campbell metiendo mano en los planteamientos, y se recopilaron en tres tomos de Gnome Press entre 1951 y 1953. Eran episodios cortos escritos por un veinteañero que cobraba por palabra.
Los límites de la Fundación se escribió treinta años después, con Doubleday insistiendo durante años y un anticipo de 50.000 dólares sobre la mesa. Asimov contó que la cifra le asustó tanto que pidió que se la rebajaran; el editor se negó. El resultado le salió bien: la novela ganó el Hugo de 1983 y el Locus de ese mismo año, y entró en la lista de más vendidos de The New York Times, algo que no le había pasado nunca con una novela.
Lo que se nota en la página es que ya no escribe para una revista, sino para una editorial que espera un libro gordo. Donde antes había una crisis resuelta en treinta páginas, ahora hay cuatrocientas con dos o tres protagonistas fijos, conversaciones largas y una trama continua. Quien venga de Segunda Fundación (Second Foundation, 1953) va a echar de menos la velocidad.
¿Hace falta haber leído las novelas de robots?
Para Los límites de la Fundación no. Para Fundación y Tierra, casi. La segunda parte de esa novela recorre Solaria y Aurora, mundos que salen en Bóvedas de acero (The Caves of Steel, 1954), El sol desnudo (The Naked Sun, 1957) y Los robots del amanecer (The Robots of Dawn, 1983), y su final depende de un personaje que viene de ahí. Si no has leído nada de robots, entenderás la trama, pero el golpe de efecto se queda en anécdota.
El puente lo construyó Asimov en Robots e Imperio (Robots and Empire, 1985), la novela donde aparece la Ley Cero. A partir de ese momento, robots, Imperio y Fundación son una sola historia, y las secuelas de la Fundación están escritas dando eso por hecho. Con leer las dos primeras de Elijah Baley y Robots e Imperio vas sobrado.
¿Y si el final de Fundación y Tierra me deja colgado?
Es la queja más repetida entre lectores, y tiene fundamento. La novela termina con una duda abierta y una amenaza apenas insinuada, y Asimov nunca escribió la continuación: en lugar de seguir hacia delante, se fue hacia atrás con las dos de Seldon. Murió sin cerrar ese hilo.
Lo que existe después no es suyo. Entre 1997 y 1999, con permiso de los herederos, Gregory Benford, Greg Bear y David Brin publicaron Fundación: el temor, Fundación y caos y El triunfo de la Fundación, tres novelas ambientadas en la época de Seldon que intentan resolver algunos de los cabos sueltos. Se leen bien y responden algunas preguntas, pero son otra cosa: otras manos, otra prosa y decisiones que Asimov no tomó. Conviene abordarlas sabiéndolo.
¿Por dónde seguir si decides continuar?
Nuestra recomendación, para quien acaba de terminar la trilogía:
- Sigue por Los límites de la Fundación. Es la mejor de las cuatro y funciona como continuación directa. Si a las cien páginas el cambio de ritmo te expulsa, para ahí y no pasa nada: la trilogía cierra bien por sí sola.
- Después, Fundación y Tierra, pero con las novelas de robots hechas o al menos con El sol desnudo leída. Asume que el final queda abierto.
- Deja Preludio y Hacia la Fundación para el final, aunque cronológicamente vayan primero. Leerlas al principio destripa cosas de la trilogía, y su gracia está en reconocer nombres que ya conoces.
En español las cuatro están en catálogo en Debolsillo, dentro del sello de Penguin Random House, y circulan además ediciones antiguas de Bruguera y Plaza & Janés en librerías de viejo. Los títulos son estables, así que no vas a encontrarte el problema de la misma novela con dos nombres distintos que sí afecta a otros libros de Asimov.