R. Daneel Olivaw: ¿en qué libros aparece y cuándo unió Asimov robots, Imperio y Fundación?

R. Daneel Olivaw aparece en siete novelas y un relato de Asimov: Bóvedas de acero (The Caves of Steel, 1954), El sol desnudo (The Naked Sun, 1957), «Imagen especular» (Mirror Image, 1972), Los robots del amanecer (The Robots of Dawn, 1983), Robots e Imperio (Robots and Empire, 1985), Fundación y Tierra (Foundation and Earth, 1986), Preludio a la Fundación (Prelude to Foundation, 1988) y Hacia la Fundación (Forward the Foundation, 1993). La costura entre los tres ciclos se abre en Los límites de la Fundación (1982) y se remata en Robots e Imperio (1985).
Conviene decir lo otro también: durante treinta años esos tres ciclos no tuvieron nada que ver entre sí. Los relatos de robots empezaron con «Robbie» (1940) y fijaron las Tres Leyes en «Círculo vicioso» (Runaround, Astounding, marzo de 1942). La saga de la Fundación arrancó dos meses después, en el mismo sitio, con «Fundación» (Astounding, mayo de 1942). Y las novelas del Imperio —Un guijarro en el cielo (1950), En la arena estelar (1951), Las corrientes del espacio (1952)— eran otro tinglado distinto. Asimov las escribió como universos separados y así funcionaron durante décadas.
¿Cuándo decidió Asimov unirlos?
A principios de los ochenta, y por presión editorial. Doubleday llevaba años pidiéndole que volviera a la Fundación; cedió y escribió Los límites de la Fundación, publicada en 1982, treinta años después de Fundación e Imperio. El libro entró en la lista de más vendidos del New York Times, la primera vez que le pasaba con una novela.
Ahí ya hay pistas: el final del libro atribuye la creación de Gaia a unos robots, aunque no se nombre a Daneel. Al año siguiente Asimov volvió a Elijah Baley con Los robots del amanecer (1983) e introdujo a Giskard, un robot telépata. Y en 1985, con Robots e Imperio, escribió directamente el puente: la novela transcurre doscientos años después de la muerte de Baley, formula la Ley Cero y deja la Tierra en camino de volverse radiactiva. Es decir, coloca la escenografía de Un guijarro en el cielo, escrita treinta y cinco años antes.
¿En qué libros aparece Daneel, por orden de publicación?
| Obra (título original, año) | Ciclo | Qué hace Daneel |
|---|---|---|
| Bóvedas de acero (The Caves of Steel, 1954) | Robots | Debuta como compañero de Elijah Baley en un caso de asesinato en Nueva York |
| El sol desnudo (The Naked Sun, 1957) | Robots | Segundo caso con Baley, esta vez en Solaria |
| «Imagen especular» (Mirror Image, 1972) | Robots (relato) | Le lleva a Baley un caso de dos matemáticos que se acusan de plagio |
| Los límites de la Fundación (Foundation’s Edge, 1982) | Fundación | No aparece; se dice que Gaia se fundó con ayuda de robots |
| Los robots del amanecer (The Robots of Dawn, 1983) | Robots | Tercer caso con Baley en Aurora; conoce a Giskard |
| Robots e Imperio (Robots and Empire, 1985) | Puente | Hereda la telepatía de Giskard y asume la Ley Cero |
| Fundación y Tierra (Foundation and Earth, 1986) | Fundación | Aparece en la Luna, con más de veinte mil años encima |
| Preludio a la Fundación (Prelude to Foundation, 1988) | Fundación | Es Eto Demerzel, primer ministro de Cleón I, y también Chetter Hummin |
| Hacia la Fundación (Forward the Foundation, 1993) | Fundación | Se despide de Hari Seldon; se publicó tras la muerte de Asimov en 1992 |
¿Cómo llega un robot de 1954 a vivir veinte mil años?
Por tres decisiones que Asimov toma en Robots e Imperio. La primera es la Ley Cero: un robot no puede dañar a la humanidad, y ese principio se coloca por encima de la protección de cualquier persona concreta. Con eso, Daneel deja de ser un ayudante de policía y pasa a ser algo parecido a un tutor de la especie.
La segunda es la telepatía. Giskard puede leer y ajustar mentes, y al final de la novela le traspasa esa capacidad a Daneel. Sin ese detalle, un robot no podría hacer de primer ministro de Cleón I en Preludio ni empujar a nadie hacia Gaia.
La tercera es la cuestión física. Daneel va sustituyendo cuerpo y piezas durante milenios, pero su cerebro positrónico sí se degrada: en Fundación y Tierra está al final de su vida útil y busca una salida, que acaba pasando por Fallom, la criatura solariana. Ese libro cierra además otro cabo: Solaria, la del Sol desnudo, sigue habitada veinte mil años después.
¿Qué costuras se ven?
- La Tierra radiactiva. En Un guijarro en el cielo (1950) simplemente lo es. En Robots e Imperio (1985) resulta que fue un sabotaje que Giskard dejó ocurrir para forzar a la humanidad a salir al espacio. Encaja, pero se nota el remiendo de treinta y cinco años.
- Los cincuenta Mundos Exteriores. Dominan la galaxia en las novelas de Baley y no queda ni rastro de ellos en el Imperio. La expansión de los colonos terrestres lo explica de pasada, sin que ninguna novela cuente ese tránsito.
- Los robots desaparecidos. En Trántor no hay robots. Preludio a la Fundación lo resuelve convirtiéndolos en tabú y en leyenda, algo que en los relatos de los años cuarenta no apuntaba nadie.
- Susan Calvin y los espaciales. Entre la U.S. Robots de Yo, robot y las sociedades de Aurora y Solaria hay un salto que Asimov nunca narró.
- Dors Venabili. Que sea un robot está tan sugerido en Preludio y Hacia la Fundación que casi ningún lector lo discute, pero Asimov no lo escribe con todas las letras.
- Los Eternos. Hay una alusión en Los límites de la Fundación que muchos leen como un guiño a El fin de la Eternidad (1955). Es un hilo que se quedó sin tirar.
¿Y qué implica para el orden de lectura?
Implica que la cronología interna, la que empieza por Bóvedas de acero y termina en Fundación y Tierra, es una reconstrucción posterior y no el camino por el que Asimov llegó ahí. Leerla en ese orden funciona para seguir la historia, pero destripa dos revelaciones que están escritas como sorpresas: quién es Demerzel y quién espera en la Luna.
Nuestra recomendación práctica: empieza por la trilogía original de la Fundación (1951-1953), sigue con Bóvedas de acero y El sol desnudo, y solo entonces entra en las secuelas y precuelas por orden de publicación, de 1982 a 1993. Así los puentes se leen como lo que son —un autor mayor reordenando su obra— y no como información de contexto.
Un aviso último: Daneel también aparece en la Segunda Trilogía de la Fundación, escrita por Gregory Benford, Greg Bear y David Brin entre 1997 y 1999 con permiso de los herederos. Está bien documentada y es entretenida, pero eso ya no lo escribió Asimov, y en más de un punto decide cosas que él dejó abiertas a propósito.