Yo, robot no es una novela: son nueve relatos (y la película va aparte)

Yo, robot (I, Robot, 1950) es una recopilación de nueve relatos que ya se habían publicado por separado en revistas entre 1940 y 1950. No tiene una trama continua ni un protagonista único: lo que la mantiene unida son unos fragmentos de entrevista a la robopsicóloga Susan Calvin que Asimov escribió después, cuando Gnome Press le propuso reunir el material en un libro. Quien la abre esperando una novela se encuentra otra cosa, y conviene saberlo antes.
La película de 2004 tiene un origen todavía menos directo. Nació de un guion independiente de Jeff Vintar titulado Hardwired, escrito sin relación con Asimov, al que la Fox acopló después los derechos de la marca. Por eso los créditos no dicen «basada en» sino «sugerida por el libro de Isaac Asimov». Son dos objetos distintos que comparten portada.
Los nueve relatos, con su fecha y su revista
El orden del libro no es el de publicación. Asimov los recolocó para que la evolución de los robots positrónicos se leyera como una progresión histórica. Estos son, en el orden en que aparecen en el volumen, con el título original y la publicación en que salieron primero:
- «Robbie» — apareció como «Strange Playfellow» en Super Science Stories, septiembre de 1940.
- «Runaround» — Astounding Science Fiction, marzo de 1942. Es el relato donde las Tres Leyes se enuncian por escrito por primera vez.
- «Reason» — Astounding, abril de 1941.
- «Catch That Rabbit» — Astounding, febrero de 1944.
- «Liar!» — Astounding, mayo de 1941.
- «Little Lost Robot» — Astounding, marzo de 1947.
- «Escape!» — salió como «Paradoxical Escape» en Astounding, agosto de 1945.
- «Evidence» — Astounding, septiembre de 1946.
- «The Evitable Conflict» — Astounding, junio de 1950, el único escrito ya pensando en el libro.
Los títulos en español bailan bastante de una edición a otra, así que si buscas un relato concreto en un índice te irá mejor con el original. En España el volumen circula desde hace décadas en Edhasa, dentro de Nebulae, y ahí el título es Yo, robot, con coma.
El título se lo puso la editorial, y Asimov protestó
Asimov quería llamarlo Mind and Iron. Martin Greenberg, de Gnome Press, prefirió I, Robot. El problema que Asimov puso encima de la mesa era concreto: ya existía un relato titulado «I, Robot», firmado por Eando Binder —seudónimo conjunto de los hermanos Earl y Otto Binder— y publicado en Amazing Stories en enero de 1939, protagonizado por el robot Adam Link. Asimov lo consideraba una apropiación fea de un título ajeno. Perdió la discusión y lo contó años después en sus memorias (In Memory Yet Green, 1979).
Merece la pena señalar la ironía: aquel relato de Binder, con su robot narrador tratado injustamente, fue una de las lecturas que empujaron al Asimov de diecinueve años a escribir «Robbie» en 1939. La deuda estaba reconocida por él mismo.
Susan Calvin como pegamento, no como argumento
El armazón del libro es una entrevista: un periodista habla con Susan Calvin cuando esta se jubila de la U.S. Robots and Mechanical Men, y cada recuerdo suyo da paso a un relato. Los fragmentos son breves y funcionan como bisagra. Calvin ni siquiera aparece en «Robbie», que transcurre antes de su carrera, y en varios cuentos el peso lo llevan Powell y Donovan, los dos técnicos de campo que se pasan el libro discutiendo con máquinas que interpretan las Leyes de un modo que nadie previó.
De dónde sale la película de 2004
Hardwired, el guion de Vintar, era un thriller de habitación cerrada: un científico muerto, un puñado de sospechosos y un robot entre ellos. La Fox tenía los derechos del libro y encargó la fusión; el guion final lo firman Vintar y Akiva Goldsman, y dirigió Alex Proyas. En el proceso entraron nombres del libro —Susan Calvin, Alfred Lanning, la empresa fabricante— y salió casi todo lo demás. La compañía pasó a llamarse U.S. Robotics, y la superinteligencia VIKI razona hasta una conclusión que se parece bastante al desenlace de «The Evitable Conflict».
No fue el primer intento. Harlan Ellison escribió a finales de los setenta una adaptación para Warner con la aprobación de Asimov, que nunca se rodó y acabó publicada en 1987 en Isaac Asimov’s Science Fiction Magazine y en 1994 como libro ilustrado. Ese guion sí seguía la estructura de entrevistas del original.
Dónde discrepan los lectores
Hay quien defiende la película de 2004 con un argumento razonable: su núcleo es un problema lógico donde las Leyes producen el desastre justamente por cumplirse, y eso sí es material asimoviano. La objeción contraria también se sostiene: los relatos resuelven sus enigmas hablando y deduciendo, y la película los resuelve corriendo. Nos inclinamos por lo primero con reservas —el planteamiento de VIKI habría cabido en Astounding, las persecuciones no—, y sobre todo por avisar de que ver la película no equivale a haber leído nada.
Por dónde empezar
Si vienes de la película y quieres el relato más parecido a lo que viste, ve directo a «The Evitable Conflict». Si prefieres empezar por lo que mejor ha envejecido, «Liar!» y «Reason» son los dos cuentos donde el mecanismo mental de Asimov brilla más, y «Robbie» explica el tono emocional del que salió todo lo demás. Y si el libro te sabe a poco, la recopilación grande es The Complete Robot (1982), que reúne treinta y un relatos de robots, incluidos los nueve de este volumen. Yo, robot es la puerta, no la casa entera.